Enmarcado en esta última semana anterior a la celebración de la Semana Santa y en el Septenario dedicado a María Santísima, el jueves anterior al Viernes de Dolores, se celebró el Solemne Acto del Descendimiento del Stmo. Cristo de la Expiración desde el Altar Mayor de la Iglesia de la Trinidad. Este acto ya se ha convertido en uno de los momentos de mayor recogimiento y devoción para los hermanos de la cofradía y para los fieles que llenan el templo para su contemplación. Con la iglesia casi en penumbra y con un emocionante silencio, solo roto por los sones de la marcha Expiración, se iniciaba lentamente el descendimiento.

 

La imagen era recibida por los hermanos encargados de trasladarla bajo las escaleras del Altar. Una vez depositada se realizaba por parte del Hermano Mayor y del Rvdo. Don Joaquín Rafael Robles el rezo y reflexión de las Siete Palabras, entre las que se intercalaba el toque de lamento de nuestros "trompeteros". Con una oración final dirigida por la vocal de culto de nuestra cofradía se ponía fin a este solemne Descendimiento.

A día siguiente, tras acabar el Septenario y con el templo nuevamente lleno de hermanos y fieles que no se quieren perder este acto, tuvo lugar el devoto Besapié al Santísimo Cristo de la Expiración, para después, ser portado por segundo año consecutivo por alumnos y alumnas y por el Páter de la Academia de Guardias de la Guardia Civil de Úbeda y Baeza, en otro momento de gran emotividad y recogimiento, para, tras su traslado a través del pasillo central de la iglesia de la Santísima Trinidad, dar inicio a su entronización, que se inicia con la imagen suspendida bajo uno de los arcos del templo para ser depositada en el trono con el que, a mediodía del Viernes Santo, iniciaremos la Estación de Penitencia.

Tras una reflexión dirigida por el Capellán castrense de la Academia de Guardias de la Guardia Civil, D. Carlos Manjón Requena y con el rezo de la oración al Cristo de la Expiración se ponía fin a una intensa semana de preparación, que los hermanos de la cofradía vivimos de una forma especial y que nos llevará, con todo ya dispuesto, hasta que el próximo Viernes Santo, a las doce y media en punto, se abran las puertas de la Trinidad.